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Pocas películas hicieron tanto por convertir Venecia en el destino turístico que es hoy en día que ‘Locuras de verano‘, deliciosa comedia dirigida en 1955 por David Lean, un gran enamorado de la ciudad de los canales, e interpretada por la maravillosa Katharine Hepburn, una de las mejores actrices de todos los tiempos.

Como es un filme que muestra tanto y tan bien la capital veneciana y otros puntos de la laguna, y que ayudó a consolidarla como una de las ciudades más románticas del mundo, en especial en el imaginario femenino. También he preferido dividir este relato en varias entradas, coincidiendo con el inicio del verano astronómico. El real y el calor empezaron hace días. Naturally, is ‘Summertime.

El argumento de ‘Locuras de verano’ sigue los pasos de Jane Hudson, una mujer de mediana edad de Ohio (EEUU), que aún permanece soltera y que decide irse de vacaciones a la ciudad de los canales con la esperanza de encontrar su príncipe azul. Allí conoce a Renato de Rossi, un maduro y seductor anticuario italiano de quien se enamora pese a que este es un hombre casado.

La protagonista de la película, Katharine Hepburn tenía en esa época 48 años. La edad perfecta. De hecho, la actriz barajada en inicio, Shirley Booth, que había interpretado la obra original en teatro, era 11 años mayor que ella y mucho menos conocida. Su antagonista masculino, el elegante actor italiano Rossano Brazzi, era nueve años más joven que ella. Empezaba a ser conocido en Hollywood gracias a los filmes ‘Creemos en el amor’ y ‘La condesa descalza’, rodadas el año antes.

Jane llega a Venecia en tren (el Orient Expres de París a Venecia, según un rótulo). Excitada, cámara en ristre, filmando por la ventanilla mientras se aproxima, como lo haría cualquier turista japonés actual que llega por primera vez a la ciudad. Le hace sujetar a un viajero un folleto de Venecia y le comenta que ya es el sexto cartucho de película que introduce en su cámara de 8mm amateur… y eso que no ha llegado a la ciudad: el tren aún atraviesa la laguna veneciana.

Aunque en esa época Europa era barata para los turistas estadounidenses, Jane le dice al hombre del tren que ha estado ahorrando varios años para hacer este viaje. Y por la ventana del vagón, mientras atraviesa el Puente della Libertà, se ven ya unas barcas de la época y las primeras casas del barrio de Cannaregio.

Siguiendo como puede entre la multitud de viajeros al maletero que lleva sus tres maletas, Jane sale al exterior de la estación de Santa Lucia. La cámara la sigue en travelling y muestra la poderosa imagen de las fachadas de la Fondamenta de San Simeone Piccolo, al otro lado del Gran Canal, y el Ponte degli Scalzi al fondo.

A los turistas más adinerados les esperan pilotos vestidos de uniforme con gorra de plato blancos o azules, que les llevarán a bordo de barcas motoras a sus respectivos y caros hoteles. Pero este no es el caso de Jane, que pregunta por la Pensione Fiorini, mientras pasa entre los uniformados dejando ver de frente la fachada y la enorme cúpula verdosa de la iglesia de San Simeone Piccolo, con el Palazzo Foscari Contarini a la izquierda y el Hotel Carlton a su derecha.

Como nadie le hace caso, Jane pregunta al hombre que le lleva las maletas la forma de llegar a su pensión. Este le responde que solo puede llegar en góndola (1.000 liras) o en transporte público (20 liras). No hay duda: elige lo segundo. Ella le pregunta al encargado de los billetes por la parada de la Pensione Fiorini y es el el maletero quien se lo aclara al taquillero: la parada Accademia.

Ambos se dirigen hacia el agua y Jane recibe su primera sorpresa: el ‘autobús’ que se acerca por el Gran Canal no tiene ruedas: es un transporte acuático, un ‘vaporetto’ lleno hasta los topes. Y allá va ella con sus maletas, intentado entrar en la barcaza entre otra mucha gente.

El próximo domingo os explicaré más cosas, como que la barca en que viaja nuestra protagonista y que va en dirección a Rialto y San Marco, como muestran un par de carteles («Motoscafo per Rialto» y «Mostoscafo per San Marco, Lido, Casino») , no recorría el Gran Canal, como hace ahora, sino que tomaba un atajo. Ah… y si os apetece verla, la tenéis en dvd y br, y también en Filmin.